Por Alejandro Bedini G.

El mercado y clientes solicitan cambios rápidos y en esta pandemia, al parecer, los cambios deben ser vertiginosos.
Observamos que empresas con un “core” específico volcaron su experiencia en producir elementos que jamás pensaron que lo harían: empresas de moda que empezaron a hacer mascarillas y ropa para hospitales, fábricas de autos armando respiradores artificiales y sin ir más lejos, algunos dedicados al transporte escolar ahora hacen delivery.

Se habla tanto del cambio, que hay una infinidad de marcos de trabajo y que hay recetas para lograrlo. En la agilidad la constante es el cambio.

Pero, ¿cómo podemos lograr el cambio y más aún en áreas como la de RRHH, Finanzas, etc? Comparado con las áreas de TI donde quizás el cambio es algo más habitual.

¿Qué aconsejamos?

Simplifica las variables: El cambio es sólo pasar de un estado a otro. La gran pregunta a resolver primero es ¿por qué debemos cambiar?

Identifica qué ejes debes cambiar: Todo lo resumimos a personas, herramientas y procesos.  Muchas veces no todos los ejes deben generar un esfuerzo de cambio por igual. El cambio cultural es el más difícil, el que se demora más, pero también el último eje en visualizar el cambio cultural. Recuerda que solo cambiar un hábito significa 6 meses de constante mensaje, entrenamiento y “convencimiento”. 

Experimenta: Si puedes efectuar un experimento para corroborar esa hipótesis de cambio, hazlo, pero busca siempre una ventana de tiempo de no más de dos semanas. Mientras más tiempo demores en corroborar hipótesis más oportunidad de mercado pierdes o incluso revertir una situación adversa de la compañía. 

Escenario de  la pandemia: Te obliga a cambiar, a ser flexibles. Recuerda que la pandemia genera un efecto de “resorte”. Al inicio con esta situación y esa sensación de emergencia, los equipos están proclives y dinámicos al cambio. Pero luego, como el resorte, comienza a decaer y contraerse, la predisposición al cambio también.  Es importante indicar las razones del cambio, que incluso puede ser para la supervivencia. 

Rentabilidad: Si el cambio no conlleva una mejor rentabilidad o al menos mantener el punto de equilibro de la compañía, entonces no te esfuerces en hacerlo. Desecha y empieza de nuevo.  

¿Por qué la gente no cambia?: Por la misma razón que sabiendo que usar las escaleras es bueno para la salud, entre subir una escalera de tan solo 4 peldaños versus una eléctrica, todos eligen la última. El mínimo esfuerzo físico y mental que siempre es inherente al ser humano. Todo cambio significa un consumo de energía mental, cambio de los patrones de entendimiento y energía para incorporar lo nuevo.
Nuestro cuerpo en su totalidad está diseñado para un consumo de energía bajo. Todo cambio implica un consumo de energía y nuestro cuerpo nos alerta diciendo “no cambies, no consumas energía”. 

Hazlo fácil: Si logras que ese nuevo proceso, producto, herramienta sea fácil de usar. Sumado a que sea útil (solucionas un problema) te aseguras la incorporación del cambio. 

Muestra el dolor: Sin dolor la gente no cambia. Cuando se refiere el dolor es a los problemas o situaciones no adecuadas que debemos resolver y que da origen el cambio. Recuerda que el dolor de tu cliente no es el mismo dolor que la persona que trabaja en la empresa. Entonces debes hacer que el dolor de tu cliente sea también el tuyo. 

Si logras cada uno de los puntos expuestos, generarás un escenario de cambio rápido, orientado al negocio y al cliente.

Disfruta el viaje del cambio. Algunas veces alguna pequeña parada para ver el paisaje te hará más placentero el viaje. Pero no olvides nunca,  seguir el camino del cambio.